No lo hace adrede

“LO HACE ADREDE. LO HACE PARA FASTIDIARME”.GATO/PERRO PUÑETERO

“LO HACE ADREDE. LO HACE PARA FASTIDIARME”. GATO/PERRO PUÑETERO

¿Cuántas veces has dicho eso acerca de alguna conducta de tu perro o de tu gato? Yo lo he oído muchas veces en consulta. Y también, me he pillado a mí misma pensándolo en algún momento, afortunadamente breve, de enajenación mental transitoria. La psicología de un animal se maneja con parámetros muy diferentes a la nuestra. Esta frase denota un modo absolutamente humano de reaccionar. Si por un breve instante, estas afirmaciones fueran reales significaría que tu perro o tu gato estarían haciendo esta secuencia de cosas:

  1. Te observan y van tomando nota de tus acciones y reacciones.
  2. Las analizan y las clasifican en fobias y en filias. Van haciendo jerarquías acerca de tus gustos y disgustos. Si me apuras hasta tienes listados de Excel.
  3. Asumen que es común a todos los seres, que de estas jerarquías hay que tender siempre a lo que nos agrade y a sentirnos bien. Y todo lo que nos haga sentir mal, es negativo y hay que alejarlo de nuestra experiencia.
  4. De esto deducen, que, si por algo que haya ocurrido o tú hayas hecho, se sienten mal, eso es pernicioso y lo rechazan. Y, es más, es necesaria una compensación por ese agravio.
  5. Deciden que la mejor manera de hacerte saber que algo no les ha gustado o sentado bien a ellos, es hacer algún acto que te haga sentir mal o te disguste.
  6. La mejor compensación viene de la mano de algo parecido a una «venganza». Pero no como una reacción en el momento, sino servida en plato frío. Es decir, esperan su oportunidad y se vengan por aquel dejarle solo, o restringirle algo, o lo que sea.
  7. Y por último, en algún momento en que estés con más tensión o estrés (porque suele ser ahí cuando nos sacan de quicio) llevan a cabo su fría venganza y voilá: “lo ha hecho adrede, lo hace para fastidiarme”

Esto se llama humanizar la conducta animal. Proyectar en ellos formas de entender la realidad, absolutamente humanas. Sin pararnos a contemplar que hay otras formas de interpretar el mundo. Y esa es una de las grandes lecciones que nuestros animales nos ofrecen todos los días. La realidad de «su venganza» tiene más que ver con esto:

  1. Te observan y te leen energéticamente, más allá de tus pensamientos. Te conocen como nadie.
  2. Inmediatamente y sin velos que despisten, saben en qué estado emocional estás.
  3. No hay bueno ni malo. Todos son experiencias que reflejan el mundo interno. Lo que te agrada es información; así como lo que no te agrada. Y eso es vivir, aceptar tanto lo uno como lo otro, porque todo eso te ayuda a conocerte y superarte.
  4. Si algo les ha hecho sentir mal, lo manifiestan inmediatamente. Reaccionan a la emoción en el momento, sin tapujos ni maquillajes. “Esto me gusta o no me gusta”. Y siempre lo comunican de muchas formas diferentes.
  5. Comunicar que algo no les gusta tiene que ver con ellos, no con hacer sentir mal al resto del mundo también.
  6. No existe la «venganza en plato frío». Eso conlleva pensar en futuro, desconectarse de la experiencia aquí y ahora para ir al futuro. Los animales son presencia constante, no viajes en el tiempo mentales.
  7. Y, por último, una de las labores más maravillosas que hacen es ayudarnos a superar nuestra pésima gestión emocional. Reaccionan a tus tensiones haciendo de espejo. Así puedes ver en su conducta lo que te pasa a ti por dentro.

Así que mi conclusión es: la próxima vez que te pilles pensando que lo hace por fastidiarte, STOP. Para un segundo y chekéate. Cómo estás, qué te está pasando. Y con qué te ha conectado dentro de ti eso que ha hecho tu perro/gato. Sus actos “rebeldes” son información por ambos lados. Primero, escúchale para saber qué te está molestando y ya está, no es venganza. Y segundo, mira a ver qué sientes tú ante eso y con qué pensamiento o con qué emoción te está conectando.

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